Autobiografía
CENTRO REGIONAL DE EDUCACIÓN NORMAL DE AGUASCALIENTES
Licenciatura
en Educación Primaria
Mtro.
Manuel Ezequiel Gonzales Olivas
Las
Tecnologías de la información y comunicación
Gerardo Ballesteros Ruiz
28 de agosto de 2017
Mi nombre es
Gerardo, nací en la nueva Ciudad de México en el año del eclipse antes del
milenio, 1991. Cuando cumplí 6 años, nos mudamos a Calvillo Aguascalientes. Ahí
inicie la educación primaria con una maestra que escribía oraciones como “El
lápiz está rompido” (sic). Y para colmo flagelaba a los niños “con permiso de
los papás”. Hecho que no me agradó y mucho menos a mis padres.
Mi madre es Lic. En
educación Preescolar y una fiel seguidora de María Montessori, me educó bajo
esos principios de libertad y autocontrol. Me fue difícil adaptarme al sistema
educativo y más en una comunidad tan pequeña.
Para mi cumpleaños
11 regresamos a la Ciudad de México donde termine mi educación primaria con una
maestra maravillosa que explotaba las capacidades de cada uno de los
compañeros. Recuerdo que me dejaba llevar mi cámara de video y documentar la
experiencia de ir a clases. Ahora que lo pienso, la maestra Laura estaba tan
segura de que su clase era perfecta, que no se ruborizaba o intimidaba por
perpetuar su clase en video.
La vida de la
educación secundaria fue una de las mejores etapas de mi vida, me divertí con
singular alegría. Aprendía distintas cosas de todos los profes más allá de las
asignaturas, cada profe dejó marcada mi existencia.
En esta etapa
también me uní a un grupo Scout en el que aprendí muchísimas astucias y
valores. El que más me dejo marcado, es la promesa de dejar este mundo en
mejores condiciones de como lo encontramos.
Cuando estaba por
graduarme de la secundaria me fracture la pierna, jugando con un compañero en
el salón de clases. Es irónico que escalando la montaña cada 15 días, jugando
futbol americano con algunos amigos y haciendo cada travesura, me fracturara de
la manera más absurda e irresponsable. Tibia y peroné, ambos con fractura de
3er grado en espiral. Si, así como suena. Me salvé de la cirugía gracias a la
manipulación de un excelente ortopedista. Con eso me gane 8 meses en cama. Tuve
que esperar un año para poder entrar al bachillerato.
Una vez que me
recupere y podía caminar, solicite admisión en el Instituto Politécnico
Nacional. Logre entrar en la Vocacional “Wilfrido Massieu” en ella estudie área
1 durante 3 semestres, hasta que, por asares del destino regresamos a
Aguascalientes y no sabía en que escuela estudiar así que me inscribí en la
preparatoria abierta. Termine el bachillerato con un mediocre promedio de 6.5,
con tales números no podría entrar a la carrera que tenía en mente, en aquel
entonces deseaba estudiar medicina. Solicite admisión en la Universidad
Autónoma de Aguascalientes, pero no logre, así que entre a la Universidad
Cuauhtémoc. Me di cuenta de que la carrera era en exceso demandante. No me
gustó la idea de entregar mi vida a otras personas y acostumbrarme al dolor
ajeno.
Abandone aquel iluso
sueño, y me regrese a la Ciudad de México, esta vez solo. Por motivación de mis
abuelos decidí rehacer el bachillerato en el CENVAL con un solo examen de 8
horas. Fue un examen tedioso y muy cansado pero rindió sus frutos con un
promedio de 8.5. Me divertí muchísimo en esta etapa ya que, siendo mayor de
edad me hice cargo de la tropa de la que fui parte cuando era niño. Me enamore
del trabajo con niños, ame esa admiración de un pequeño por el simple hecho de
explicarle algo que no entendía, me maravillo la cara que ponen cada vez que
descubren algo nuevo o logran hacer algo que no podían.
Decidí, intentarlo
una vez más en medicina suponiendo que cambiando de escuela podría ser mejor
alumno. No lo logre. De modo que ocupe mi tiempo acercándome a CONAFE. Un año
de servicio en El Tepetate de Arriba, Calvillo, Ags. Año que disfrute con
singular alegría. No hay sensación igual a estar frente a un grupo, donde eres
autoridad, conocimiento, guía, líder, consejo, amigo, y un sinfín de personajes
que los niños necesitan.
Me di cuenta de que
el maestro es parte fundamental de la sociedad, el trabajo del maestro no solo
es dentro del aula, las acciones que el maestro tiene dentro de la sociedad
influyen de gran manera en la vida de los niños y de los padres. Uno debe ser
servil y sincero. Los padres te dan la confianza entera de la mente de sus
descendientes y se debe ser digno de confianza.
Después de fin de
curso y haber entregado todo en CONAFE solicite una vez mas admisión en la
Universidad Autónoma de Aguascalientes, esta vez para Ing. Bioquímica, carrera
que disfrute mucho, sin embargo no cumplía con mis expectativas
académicas.
Durante un año no
estudie y junto con mi madre trabajamos para iniciar un colegio de bebés con el
método Montessori. Trabajar con bebés y ver su desarrollo ha sido la
experiencia más encantadora de mi existencia. Siguiendo estos sentimientos y
estas ideas decidí que la mejor manera de dejar este mundo en mejores
condiciones de como lo encontré es: dejando mejores personas para que cuiden de
él y de los unos de los otros.
Sé que es un camino difícil, pero, si
fuera fácil cualquiera lo haría.





Comentarios
Publicar un comentario